lunes, marzo 10, 2008


En el subsuelo de la vida, hay ruido, hay gente que va y que viene.

Los ves.

Mundos que no conoces, gestos que te son ajenos.

Todo lo que está allí es un territorio extranjero.

Donde sea que esté, quién está sin amor está sin abrigo. -Y sabías eso pero creias igual en la

tibieza.-

En una soledad de océanos, ves a los otros y no dejás de sentir sus heridas.

La vida quema a quien no está viviendo, simplemente lo deja tendido en un borde oscuro.

Nadie advierte cuántos han quedado atrás, rodando en un silencio hondo.

Ves con desesperación la inútil trascendencia de este puñado de gentes que no ha decidido vivir

del todo.

A quienes el miedo los ha dado vuelta como un bolsillo viejo y nada ha caído, ni una sonrisa, ni un

recuerdo.

Van, vienen, algunos se quedan parados en ese paréntesis invisible, otros se casan para siempre

con el silencio.

Yo hoy miro y veo.

Es cierto: El que está solo, está más solo entre las gentes.