
Tus ojos siempre tenían un mar..
y un par de gaviotas rebeldes
incluso yo estaba allí, en el borde más húmedo de tus ojos...
Tu infancia era de esas que ya no quedan...
de esas de trepar árboles y andar descalzo..
En tu voz solía vivir una jirafa azul con lunares rojos..
(yo) creía tus historias, principalmente porque me gustaba creer y también porque me gustaba escucharte.
Sabía de antemano qué ibas a contar pero entrecerraba los ojos y era una primera vez cada vez..
En algún lugar, se balancean tu infancia y la mía, muy cerca, apuntando a la ternura desde lejos..